29 Mar 2021
¿Eres consciente de la certeza de que la vida es incertidumbre?

La primera acepción de incertidumbre que recoge el diccionario de la RAE es:

 falta de conocimiento seguro y claro de algo

Incertidumbre es uno de los términos más repetidos, uno de los asuntos que mayor atención está recibiendo y sobre el que más se escribe en los últimos años.

La reciente pandemia por Covid-19 que aún experimentamos no ha hecho sino intensificar esta sensación que nos inquieta.

La sensación que perciben muchas personas es como si antes apenas existiera, y sin embargo ha estado presente durante toda existencia del ser humano… desde el principio de su tiempo.

Es un hecho (constatable) que la aceleración constantemente continua que experimenta el cambio en el mundo aumenta la incertidumbre proporcionalmente.

Cambio genera incertidumbre

Así que podemos predecir que la incertidumbre será mayor en los próximos años. O, dicho de otra forma, el nivel de incertidumbre hoy es mucho menor del que nos espera mañana.

 

Por qué esta sensación

Tenemos la sensación de que nuestra única certidumbre, a lo largo de toda nuestra vida, es el momento y el lugar de nacimiento.

Parece que a partir de ese momento -del que además no has sido consciente- se despliega la incertidumbre que te acompañará a lo largo de tu vida. La incertidumbre de cómo será cada uno de nuestros siguientes momentos, es decir, nuestra vida y su duración, que tal vez dure diez segundos más o cien años.

 

Incertidumbre y el concepto tiempo

La incertidumbre se relaciona con nuestro invento del término tiempo, un constructo humano útil para ordenar los momentos pasados y los que pueden llegar. Dos tipos de momentos que no existen, porque nuestra vida sólo tiene lugar en el momento presente, que es fugaz. Un momento antes ya es pasado, que no es. Y un momento después es futuro, que aún no es.

Observa cómo cuando piensas en el momento pasado, y también en el momento futuro,

lo haces en el momento presente. El único que es.

Observa, entonces, cómo en el momento presente no existe la incertidumbre.

El presente, la vida, es certidumbre

El presente es el único momento en el que puedes hacer, porque es. Puedes resolver. No existen las dudas ni los miedos. Estos últimos viven en el futuro y el pasado.

Pero el presente, el ahora, es fugaz y por eso generamos nuestra incertidumbre. Desconocemos cómo será el momento siguiente (futuro). De hecho desconocemos si llegaremos a vivirlo. Vida e incertidumbre parecen inseparables ¿A qué sorprenderse tanto?

¿Puede ser porque asociamos el término incertidumbre, erróneamente,

con inquietud, riesgo o miedo?

 

 La Zona de Confort

Es la zona en la que habitan todas las certidumbres, es decir, todo lo que conocemos y tenemos claro.

Habitan nuestras creencias, valores, intereses, competencias, actitudes, resultados, recuerdos, sueños… que hemos tenido, y que conservamos ahora. Es nuestra historia, el pasado, lo ya vivido. Es la foto de quienes hemos sido y somos hasta el momento presente.

Es una zona que hemos elegido denominar “cómoda“ porque todo lo que la habita en ella es conocido y claro, es decir, existe la seguridad.

Cuando nuestra existencia permanece durante un tiempo en esta zona podríamos decir que “vivimos más de lo mismo”. Haces lo que ya sabes. No consigues resultados diferentes. Es una zona conservadora. Mantienes y practicas tus rutinas, hábitos y costumbres. Aprecias y defiendes las tradiciones, que refuerzan tu sensación de seguridad. En ella se escuchan frases como “si funciona, no lo cambies”.

En esta zona no aprendes nada.

 

La Zona de Aprendizaje

Incertidumbre e incompetencia es lo que te encuentras cuando asomas tu cabeza fuera de tu Zona de Confort. Es la zona en la que habitan otras creencias, valores, intereses, competencias, actitudes, resultados, recuerdos, sueños… que aún no has vivido.

Incertidumbre porque no sabes, e incompetencia porque al no saber careces de la aptitud para hacer.

A esa zona le llamamos Zona de Aprendizaje que, ¡oh, casualidad!,  es una de las funciones nucleares de RRHH.

Existen dos formas de abordar la incertidumbre y la incompetencia: temerla o disfrutarla. Una elección individual, reflejo de tu actitud ante la vida.

La consecuencia de elegir temerla es el consumo improductivo de energía al tratar de protegerte de los probables riesgos, errores y resultados negativos, porque mantienes creencias que relacionan el futuro desconocido con alarma y temor. Porque el aprendizaje incluye la posibilidad de equivocación, de exploración de lo desconocido (incertidumbre), de sentirse incompetente. Incluso del miedo.

Aprendizaje es incomodidad. De hecho esa incomodidad es el síntoma más claro de que estás aprendiendo algo. Si tu día termina sin esa sensación puedes asegurar que no has aprendido nada.

Cuando eres consciente de la certeza de que la vida es incertidumbre -así ha sido siempre, así lo es en cada momento y lo seguirá siendo en el futuro- puedes elegir un abordaje más saludable, cual es dimitir de tu (imaginado) puesto de C.E.O. del Universo.

La incertidumbre, cuando no la has trabajado para moverla desde la inconsciencia a la consciencia, puede generar que te sientas incómodo. Y si no tienes control sobre esa emoción es, por ejemplo, porque no has desarrollado tu competencia de gestión emocional o mantienes alguna creencia limitante.

Ahí tienes un par de  pistas para identificar posibles soluciones que facultarán para elegir el otro tipo de abordaje de la incertidumbre: disfrutarla.

Disfrutar con todos los momentos que incluyen los micro-descubrimientos, micro-logros, el desarrollo de tus competencias, la conquista de nuevas creencias… En conclusión, el crecimiento de tu poder personal (empowerment).

Obviamente en la vida, y en la empresa, necesitamos anticipar escenarios y diseñar estrategias para gestionar la incertidumbre, pero las soluciones, y sus costes asociados, son muy diferentes según el abordaje elegido.

Así que procura elegir bien.

 

Entonces ¿la incertidumbre es buena o mala?

Una parte de los seres humanos experimentan la incertidumbre con preocupación, incluso con temor. Sí, para muchos la incertidumbre representa un miedo. No lo suelen nombrar con esta palabra porque no queda bien delante de los demás ser considerado un miedoso. Menos aún en el entorno organizacional.

La otra parte de los seres humanos experimentan expectación e ilusión. La incertidumbre representa un reto, una aventura, un juego, una curiosidad a explorar, a descubrir, a descifrar.

La incertidumbre no es ni buena ni mala. Es neutra.

Eres tú el que la interpretas como buena, o mala, en función de las creencias, valores e intereses que has elegido para vivir tu vida.

Solo necesitas que cambiar alguno de ellos si deseas cambiar la forma en la que te relacionas con ella.

La sensación de incertidumbre es una elección

¡Ah! El coaching ejecutivo ha demostrado ser la metodología más efectiva para ayudarte a realizar esos cambios en el ámbito empresarial.

 “Lo más seguro es que quién sabe”. – Jaime Bacás

 

Jaime Bacás, fundador de EXEKUTIVE Coaching

 

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